| Recientemente
Haití celebró doscientos años de independencia. Ella
es la primera nación politica negra del Mundo y la que inspiró
a Bolívar a idealizar la libertad de Sur América.
Haiti
fue en otros tiempos la colonia francesa más rica del mundo, rodeada
de tierras fértiles y como señala Jaques Custou, "en
las costas que bordean sus aguas marinas, se encuentran los corales y
las esponjas más grandes del Mundo". Hace años, Haití
hizo un pacto con la religión del "Vudú" al decidir
consagrarse a ella, si obtenían la victoria contra los franceses.
Por un corto período los haitianos llegaron a ocupar la República
Dominicana y era en Haití, donde se fabricaban las pelotas de béisbol
para el Mundo. Sus tierras fueron también muy ricas en bauxita
y otros minerales. ¿Qué sucedió con este país?
¿Por qué ese brillo que apuntaba al desarrollo y prosperidad,
se eclipsó?
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Existen
terribles antecedentes, que nos llaman a reflexionar sobre las consecuencias
que sufren las naciones, cuando sus habitantes se alejan de Dios. Haití
ha pasado por genocidios, dictaduras, como la del clan de los Duvalier y
el despotismo de Baby Doc. y gobiernos presididos como el de Aristides,
un sacerdote catolico quien ganó las últimas elecciones presidenciales
- muchas personas han manifestado que votaron mas de diez veces por él-.
En la televisora nacional, Aristides bebió en una copa, como varios
presidentes que le precedieron, sangre de cerdo y rededicó la nación,
a la brujeria y al vudú.
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| El
terror y la sospecha reinaron en este país, haciendo de Haití
la nación más pobre del Hemisferio Norte. Terry Snow, misionero
y director nacional de JUCUM en Haití, unido al Consorcio de Iglesias
del lugar, Havidec y "DestiNations" -Fundación internacional
que reúne a misioneros de alta experiencia apostñolica-organizaron
la Conferencia: ´¡Haití tú no eres un eco: eres
una voz! que se llevó a cabo del 16 al 19 de noviembre de 2004. Diecisiete
delegaciones integradas por líderes de diferentes naciones estuvieron
presentes, entre ellos: Armando Benner y Edwin Filles, fundadores de "DestiNations"
y Joseph Avakian, uno de los directores ejecutivos de "DestiNations".
Durante
el evento hubo tiempo de reconciliación: los dominicanos bailaron
merenge con los haitianos, con quienes comparten la misma isla. Era como
si se estuviesen casando y sabemos que cuando un matrimonio ocurre, la
Tierra es más productiva. En la celebración, muchos europeos
pidieron perdón por la "trata de blancas" -comercializar
mujeres cual esclavas, para la prostitución internacional- y los
lideres haitianos se pidieron perdón unos a otros, por la división
entre las iglesias.
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El
17 de noviembre, diecisiete naciones proclamaron en el Palacio Presidencial
el nacimiento de una nueva nacion. Era la semana en que se celebraba el
bicentenario de Haití. Durante mucho tiempo, en fechas como esta,
de Presidente a Presidente se había realizado un ritual que se fue
estableciendo con los años: La copa de vudú. Lo impactante
de todo esto es que alguien de Canadá tuvo un sueño, en donde
la última copa de sangre de cerdo, caía al ser herida por
un rayo del Cielo y el nuevo Presidente era unguido con aceite. El sueño
del canadiense se cumpló el 17 de noviembre, cuando Armando Benner
de Venezuela, ofrecio una bandera de Israel al Presidente Boniface y luego
ungio sus manos. Edwin Fillies de África del Sur, le ofrecio regalos
de las naciones representadas en el evento, expresándole al Presidente,
que él y el pueblo de Haití no estaban solos. Esta historia
trascendental fue escrita ese día, para los lideres y la comunidad
de misioneros que están trabajando en Haití, algunos de ellos
desde 1964. Ese momento fue -dijeron algunos-, sentir al mismo Dios, escribiendo
un capítulo nuevo en la historia de esta nación. |
| Durante
el evento los jovenes hicieron "body surfing", como proclamando:
"Iremos hasta lo ultimo de la Tierra", mientras los extranjeros
hacían un arco humano para que los haitianos pasaran por él.
Podríamos decir que la postura de alegre dignidad de los nacionales
era porque podían apropiarse en el silencio del momento, de las voces
interiores de los representantes de diecisiete naciones del Mundo que les
decían: ¡Creemos en ustedes. No son un eco, son una voz! ¡El
Mundo no estaría completo sin ustedes! |

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